viernes, 4 de mayo de 2012

Libros para una exposición.




Durante el tiempo de gestación de la exposición que presento en el Palacio Molina de Cartagena son muchas las lecturas que me han ayudado a centrar el tema y que me han aportado un contenido que en ocasiones no tenía y en otras han dado visiones paralelas a las mías. No siempre estoy de acuerdo con los autores que cito ni sus visiones sirven para un punto de vista personal, el mío, sobre la construcción de la memoria basada en la traición de ella a nosotros y de nosotros a ella como un proceso creativo. Pero todos son valiosos. No los califico más, y el orden no es cronológico de lectura.

Si quiero destacar y recomiendo los libros de Lola López Mondéjar, Salvador Rubio o Estrella de Diego, todos ellos también llenos de referencias.

Aquí dejo la bibliografía de los más utilizados, como registro y por si a alguien le pueda interesar. Iré ampliando cuando revise las habitaciones de mi casa, siempre hay libros en cada una de ellas, o cuando encuentre otros más adelante (tengo varios localizados). Y si me queréis recomendar alguno, os agradeceré que lo hagáis.

-        Henri Bergson/Memoria y vida. Textos escogidos por Gilles Deleuze.  Alianza Editorial, 1977
-        García Morente, Manuel. La Filosofía de Henri Bergson. Austral, Espasa Calpe, 1972.
-        Borges, Jorge Luis. Funes el memorioso. Ficciones (1944) Alianza Editorial 1996.
-        De Diego, Estrella. No soy yo. El ojo del tiempo, Ed. Siruela, 2011.
-        Berger John. Mirar. Gustavo Gili, 2008.
-        Berger, John y Mohr, Jean. Otra manera de contar. Gustavo Gili, 2008.
-        Rubio Marco, Salvador.Como si lo estuviera viendo (El recuerdo en imágenes). La balsa de la Medusa, Antonio Machado libros, 2010.
-        Danto, Arthur C. La transfiguración del lugar común. Paidós, 2002.
-        Sontag, Susan. Ante el dolor de los demás. Alfaguara, 2003.
-        de Azúa, Félix. Diccionario de las Artes. Anagrama, 2002.
-        Fontcuberta, Joan. La cámara de Pandora.Gustavo Gili, 2010.
-        López Mondéjar, Lola. El factor Munchausen, psicoanálisis y creatividad. CENDEAC, 2009.
-        Sontag, Susan. Sobre la fotografías. Alfaguara, 2005.
-        Benjamín, Walter. Sobre la fotografía. Pretextos, 2008.
-        Barthes, Roland. La cámara lúcida. Paidós 2009.
-        Janés, Clara. La voz de Ofelia. Siruela 2005.
-        Auster, Paul. La invención de la soledad. Anagrama 2008.
-        Foer, Jonathan Safran. Todo está iluminado. Ed. Lumen Debolsillo, 2009.
-        Alquimia, revista de fotografía. núm 24. México Mayo-agosto 2005.
-        Revista Arte y Parte. Múltiples números y artículos.
-      López Mondejar, Publio. Historia de la fotografía en España: desde sus orígenes hasta el siglo XXI. 2005, Lunwerg.

Exposiciones y/o sus catálogos:
-      Díaz Burgos, Juan Manuel (comisario). La imagen rescatada. 1863-1940.Fotografía en la región de Murcia. Salas San Esteban y Verónicas, 2001.
-        Tadeusz Cantor: La clase muerta. Iglesia de Verónicas Murcia, 2002.
-        Elena del Rivero: A mano. IVAM, 2006.
-        Juan Muñoz: Permítaseme una imagen. MNCARS, 2009.
-        Bracha L. Ettinger y Ria Verhaeghe: Alma Matrix. Fundación Tâpies, 2010.
-        Juliao Sarmento: 2000-2010. CAC Málaga, 2011.
-        Antoni Muntadas: Entre-Between. MNCARS, 2011.
-        Evaristo Navarro: La construcción de la memoria. IVAM, 2011.

miércoles, 25 de abril de 2012

Gracias


Plantearse un proyecto de exposición requiere una visión global que en ocasiones se nos va de los conocimientos técnicos que poseemos. Es entonces cuando necesitas profesionales que te ayuden, que entiendan bien lo que quieres, o que su aproximación sea lo bastante cómplice para funcionar.

Los siguientes artistas han hecho posible el desarrollo de La traición de la memoria, y aunque citados en la misma y en el catálogo, quiero dejar aquí mi agradecimiento público, que privado ya saben que lo tienen. He de reconocer que no me ha costando ningún esfuerzo contar con ellos, que ninguno ha puesto más pegas que buscar el momento que tuvieran libre para dedicármelo. Cómo lo he conseguido, quiero pensar que es que me lo merezco, aunque no lo tengo tan claro, pero vaya por delante y desde aquí mi predisposición a trabajar con ellos y con otros tan grandes como ellos cuando surja la ocasión. Son regalos que los amigos, porque lo son, hacen a los amigos, y que muestran la generosidad grande que tiene esta gente y mucha más que lo van dejando a la vista. Espero saber corresponder.

Como no es la primera vez que esto ocurre, no quiero dejar de citar a otros que ya colaboraron conmigo, como Antonio Marín Albalate y Ángel Paniagua, con poemas para anteriores catálogos, el músico Tono Clemente, que participó con su música en la inauguración de la exposición “Noviembre” de Chys, o a Dionisia García y el poema que me dedicó en aquella ocasión, que dejé en una entrada anterior. Igual que lo hicieron el músico Javier Aguilar Bruno y la poeta Natalia Carbajosa en la anterior, “Catorce”, de Bisel, leyendo Natalia por primera vez  Tu suerte está en Ispahán, su libro recién publicado y presentado.

El primero al que quiero citar de esta última es a Antonio Nicolás, amigo, hermano, con el que vengo hablando de mis trabajos desde hace tiempo y sin cuya ayuda conceptual y técnica, muchas horas, no hubiera sido posible el video Parsimonia en los aspectos de imagen, e incluso en sus primeros planteamientos y fijación del concepto expositivo.

En el sonido he de agradecerle la aportación al gran músico y poeta Sebastián Mondéjar al que le debo la ambientación musical, y su implicación inmediata en cuanto le llamé por teléfono. Sus percusiones y su palo de lluvia mexicano ahí quedan, ilustrando la exposición entera.

El escultor Fernando Sáenz de Elorrieta ha colaborado en la escultura Aljibe, encargándose del material y la soldadura sobre un diseño mío. Ni un segundo dudó en ayudarme y realizarlo en sus estudio.

La poeta y diseñadora Cristina Morano ha hecho posible un catálogo hermoso, entendiendo perfectamente mi pintura y mis textos y cómo llevarlos al libro. Un trabajo magnífico que quedará como huella esencial de esta exposición.

El fotógrafo Moisés Gil se ha encargado de ampliar la foto de La nena para que yo la troceara y pintara, y del resto de reproducciones. Sus recomendaciones fueron de gran ayuda para la exposición.

Quiero dejar para el final la inestimable colaboración de José Luis Martínez Valero, grande, grande, poeta y amigo, que ha desarrollado todo lo que hablamos y vimos de mi trabajo en un texto bellísimo que me representa, en el que me veo, y que nos ha llevado a conocernos mejor. Ya hizo una aproximación que publiqué en otra entrada del blog, y era normal que, profundizando, llegara a las páginas del catálogo de una manera tan brillante. Un lujo y, como ya dije, generosidad y arte.

No puedo más que sentirme orgulloso de ellos y de otros que caminan a mi lado a diario, que me escuchan y animan o corrigen, como mi hijo Andrés, Flori Celdrán, siempre, Encarna Piqueras, Paco Jurado, Carmen Piqueras, Mª José Villarroya, Jesús Perona, Puri y Antonio, Ángel Paniagua, la gente de El Diván y otros ocasionales pero no menos importantes que ilustran mi vida.

Y, por supuesto, a mi familia.






lunes, 16 de abril de 2012

martes, 20 de marzo de 2012

deconstrucción



Anuncio en una tienda de fotografía:

 “Si no revela sus fotos,
perderá sus recuerdos”





Un día descubrió que los ácaros se habían metido en su cámara fotográfica, los veía a través del visor, caminando por el espejo, como cuando una mota de polvo se mueve por la superficie del ojo y la ves desplazarse sin ser capaz ni de seguirla ni de tocarla, y cuando parpadeas desaparece, o cambia de lugar para seguir moviéndose. De la misma manera veía a los ácaros sobre la imagen por hacer. No los quitó.

Con el tiempo descubrió que en sus álbumes ya no tenía fotos, que lo que él creía recuerdo se llenaba de agujeros, como los que hacen los peces de plata en el papel, y esos huecos crecían y hacían desaparecer todo, deshaciéndolo en virutas. Algo había devorado las fotos por hacer y las ya hechas, las que conservaba en la caja de galletas y las guardadas en el disco duro. Pero, sin embargo, recordaba vívido aquel barco hundido en Estambul y el olor del óxido en el agua, e incluso todo el ruido que llenó su mente aquel día.

Así descubrió que podía vivir sin ellas, y descubrió la libertad de cambiar sus recuerdos a voluntad, según le interesara, sin testigos ni pruebas. Y fue moderadamente feliz.

Un día viajó hasta la ciudad y buscó la dirección entre las calles húmedas donde se oyen siempre las pisadas con un ligero eco. Y allí descubrió la casa desde fuera y la tuvo que ignorar, porque no había fachadas en sus momentos lúcidos, sólo tiempo para el tiempo de los muertos.

martes, 20 de diciembre de 2011

Un poema de Dionisia García

Ayer recibí en mi casa un regalo inmenso e inesperado de Dionisia García: su último libro El Caracol Dorado, y un poema dedicado a mi, en recuerdo de la exposición de Chys.
No voy a hablar de las virtudes del poema, ni de la generosidad, bondad y amistad de la autora, pero sí que, por mi parte, lo considero una hermosísima ilustración para mi obra. Lo demás es evidente: todo un lujo.

Aquí lo dejo, iluminando, por si pasáis por este blog.

Gracias Dionisia.




HACIA UN VACÍO INTERIOR
(Miradas)



Este recuerdo para Antonio Gómez, por
su exposición es Chys (2011)


Soledad sobre blancos, entre grises y sombras,
con la luciente aurora y el negro que declina
sin ser noche que cierra, sino tarde escapada.
Piel sin fruto no guarda, cual urna sin cristales,
si ampara la seca figura:
ese dulce candor de lo impreciso.

Difuminado el vuelo se despliega
en órdenes distintos, sin viento que propicie
ni mueva ya las formas, inacabadas, leves,
como en la propia vida y sus prodigios.

La hora de la siesta en la luz del “refugio”,
sin que nadie repare en las semillas,
mudas y repetidas como voces de tiempo.

Quien contempla imagina
esa mano que fue fundando, de la nada,
la vertical presencia de la hoja,
el tul de ese grafito atenuado.

El gozo finaliza y se apagan las luces.
Los visitantes salen a la calle.
Todo queda en silencio, dormida la belleza.



                                                 Dionisia García      






domingo, 20 de noviembre de 2011

Un texto de José Luis Martínez Valero

José Luis Martínez Valero me ha enviado este texto sobre mi obra actual en la Galería Chys. Conversando con él en la inauguración me habló  de su intención de escribirlo, de fijar la memoria de lo dicho y visto en un texto, y aquí está.
 
Que es un gran escritor y artista no voy a descubrirlo yo ahora, pero sí diré que ha captado perfectamente el espíritu y la melodía de la exposición y de las cosas que me mueven, del recuerdo y de lo que queda.

Me siento orgulloso de poderlo publicar aquí, con su permiso.

Gracias, José Luis, por tu dedicación y amistad.



LA NATURALEZA Y SU SOMBRA

Sobre una exposición de Antonio Gómez


Antonio no trata sobre  la naturaleza, esa vida que arrolla con su paso torpe la realidad. Indaga en la sombra, su huella más tenue. La sombra no es la imagen del espejo, aunque a primera vista podría parecerse.
Cuando el pintor prefiere el negro, en cualquiera de sus tonos,  significa que gusta de los perfiles, que pertenece a esa clasicidad educada en el dibujo, cuyo fin es la precisión, el orden de las líneas para obtener la imagen. La sombra es parte de esa técnica, busca más, y a veces da con el alma de las cosas, con aquello que no se ve, que nadie ha podido ver, aunque todos sabemos que permanece latente.
Lo que late, aquello que subyace es lo buscado. Antonio busca lo que durante siglos ha estado debajo. ¿Qué cualidades tiene lo que busca? Lo primero que comprobamos es que la sombra es efímera, y que, en su misma fragilidad temporal,  reside su resistencia, porque la sombra resiste más en nuestra memoria que el objeto que la proyecta.
Si dijese que conocemos sólo sombras, quizá sería una afirmación platónica, recuérdese el mito de la caverna. Si este conocimiento permanece almacenado en nuestra memoria, se convierte en el recuerdo, por tanto la sombra sería como el recuerdo de aquello que la proyecta, y  desaparecido el sujeto, permanece su sombra. Luego si frecuentamos sombras, entramos en contacto con recuerdos.
Si el recuerdo es la sombra de aquello que hemos conocido. Y si,  Antonio, pinta sombras, significaría  que ama el recuerdo. Recordar es aproximar al corazón, hacer revivir las emociones. La sombra por tanto sería la emoción que hemos vivido. Pintar las cosas es difícil, pintar las emociones es doblemente difícil. Luego, Antonio, es un pintor que se propone vencer más dificultades de lo ordinario. Cuando digo esto, me viene a la memoria el recuerdo de esa humilde sombra, que reposa sobre el paso de cebra, que a su vez me parece otra sombra de esa cosa que es la ordenación del tráfico, orden que alguien impone en la ciudad.
Dice Kant que España es el país de los antepasados, lo que me parece algo así como si afirmase que somos un país de sombras.
Creo que, Antonio, es un pintor filósofo, y que cada uno de sus cuadros antes que representar algo, presenta la imagen de una reflexión, de su reflexión sobre el mundo. Un mundo que no es sino la sombra de otro mundo, cuya existencia podría no ser real, ya que la realidad que creemos conocer no es otra cosa que la sombra que proyecta sobre esa pantalla donde decimos que reside nuestra experiencia del mundo.
Si todo pintor pinta de memoria, Antonio, proyecta en sus cuadros una sombra asombrada que recuerda las sombras de Altamira.     


José Luis Martínez Valero